NO PENSE PASAR POR ESTO “Quise probar con la prima de mi esposa”

Es increíble como la vida de las personas puede complicarse de un día para el otro. Basta un paso dado en falso, un dejarse llevar por un arranque de pasión, para que una familia o varias, se vengan abajo. Pablo dice que lo que le pasó a él con la prima de su señora duró apenas dos meses, pero hasta ahora sigue pagando las consecuencias...
Rafael tiene 35 años, es argentino, se casó hace 4 años con Kiti (ella también tiene 35 años), una paraguayita que le dio un hijito: “Nos conocimos en Buenos Aires cuando teníamos 21 años. Ella se fue a trabajar allá, nos gustamos y nos pusimos de novios. Cuando mi país sufrió la crisis económica del 90 ella me dijo si porque no veníamos a Paraguay a buscar trabajo, porque allá las cosas estaban muy difíciles”.
En ese momento hacía dos años que estaban de novios. Rafael escribió a un tío suyo que vive en nuestro país, y éste le prometió darle trabajo si venía: “La familia de Kiti vive en el interior, así que ella fue allá y yo vine a Asunción para hablar con mi tío. El había sido era dueño de un motel. Me quedé a trabajar en el motel, y los fines de semana me iba al interior a visitar a mi novia”, cuenta.
Rafael pasó unos años así, después se fue a trabajar a Posadas (seguía su noviazgo con Kiti, pero la veía solamente cada quince días) hasta que se cansó de ir y venir y decidió proponerle matrimonio a su novia: “Después de ocho años de noviazgo nos casamos y como no teníamos casa, nos quedamos en lo de mis suegros”.
Yo venía a trabajar a Asunción, y me iba cada fin de semana. Como era muy sacrificado, una prima de mi esposa que se llama Francis nos ofreció que nos vayamos a vivir en su casa”.
LA PRIMA
Francis, la prima de Kiti, tiene 38 años, es separada, tiene 4 hijos: “En marzo del año pasado nos mudamos con ella. Mi señora se quedaba en la casa haciéndole compañía mientras yo me iba a trabajar. Estuvo todo bien por un tiempo, todo tranquilo, hasta que seis meses después que vivimos con ella, la prima de mi señora comenzó a insinuarse conmigo”, explica.
Esta dama se insinuaba con gestos, no con palabras: “Cuando yo llegaba a la casa y mi esposa no estaba, ella se movía frente a mí, me buscaba, se ponía ropas provocativas y se me mostraba. Yo me daba cuenta de lo que quería. Al principio no supe que hacer, si aceptarle o no, hasta que caí. Digo que caí porque pensé “voy a probar”, y entonces le seguí la corriente”.
La oportunidad llegó cuando Kiti viajó al interior para visitar a sus padres, y su esposo se quedó solo con la prima: “Tuvimos una relación sexual. Yo quiero aclarar que justamente en este momento yo estaba teniendo problemas de pareja con mi esposa. Resulta que nosotros mucho tiempo nos vimos cada quince días nomás, y entonces el estar todo el día juntos era difícil. Nos peleábamos por cualquier cosa, no nos teníamos paciencia”, cuenta.
Rafael tuvo sexo con la prima de su esposa, y aunque pensó que le costaría disimular lo que había hecho cuando ella lo mirase a la cara, pudo hacerlo. Kiti, sin que en realidad supiese lo que estaba pasando a sus espaldas, se sentía cada vez más entristecida por las constantes peleas que tenía con su esposo: “Ella cayó en una depresión terrible. Ya no se quería levantar de la cama, y lloraba por cualquier cosa”, recuerda Rafael.
ARREPENTIDO
Al ver a su esposa tirada en la cama, siempre con lágrimas en los ojos, Rafael se sintió culpable y decidió que era hora de poner orden: “Dos meses lo que me estuve acostando con Francis, pero cuando le vi enferma a mi señora me di cuenta de que tenía que terminar con esa relación. Además supe que Francis andaba hablando con los parientes sobre mi matrimonio, y a todos les decía que mi señora tenía la culpa de que nos llevemos mal”.
Mientras Rafael buscaba las palabras correctas para cortar su relación con Francis, algo pasó: “Ella se fue y le dijo a mi señora que yo quería terminar con mi matrimonio. Le dijo que yo le conté eso a ella, y mi señora por supuesto casi se murió. Cuando me preguntó yo le dije que eso no era verdad, que nosotros teníamos algunas cosas que resolver pero que yo quería seguir a su lado”, recuerda.
“Mirá, Kiti, te fui infiel, le dije yo”
Rafael se enfureció cuando supo que su amante había hablado con su esposa: “Después de tranquilizarle a Kiti me fui directamente y le dije a Francis que lo nuestro se terminó. Ella me amenazó con contarle la verdad a mi señora si yo le dejaba. Yo tenía miedo, porque ya me daba cuenta de que mi matrimonio estaba en peligro”.
Desesperado, el hombre fue a pedirle ayuda a otra prima de su esposa, que era la hermana de Francis: “Le conté todo lo que pasó. Como ella está en un grupo de neo-catecumenado lo que me recomendó es que mejor diga toda la verdad y que a partir de allí comience una nueva vida. Yo me di cuenta de que ella tenía razón, porque si por miedo seguía con Francis iba a ser peor, y si cortaba ella se iba a ir a contarle todo a mi señora”, dice.
Rafael se encerró en el dormitorio que compartía con su esposa, se sentó a su lado y le habló: “Mirá, le dije, pasó esto, y esto con tu prima, te fui infiel, le dije. Ella lloró, reaccionó muy mal, pero yo aguanté todo lo que me dijo porque me merecía. De allí yo salí y me fui a hablar con Francis. Le dije que ya se sabía todo, que yo ya hablé con mi esposa. Ella se puso a gritar, pero yo salí, me fui a buscar a mi señora y salimos de esa casa”.
Kiti no se enfrentó con su prima. De hecho no la quería ni ver: “Yo volví al día siguiente con un camioncito para llevar la cama y las pocas cositas que teníamos. La prima de mi señora me acusó de que le estábamos robando, pero yo igual saqué mis cosas. Ella cumplió su amenaza. Hizo aparecer unos pagarés de supuestas deudas que yo tenía con ella, pero esos pagarés ni siquiera estaban firmados. Quería asustarme, pero no tenía nada concreto”, cuenta.
Rafael dice que aprendió su lección: “Hay hombres y mujeres que hacen estas cosas que yo hice porque no encuentran lo que buscan, y eso que buscan es apoyo, pero dice que hay que morir en el pecado para nacer en Cristo, como me pasó a mí. Ahora mi felicidad es estar con mi hijo, con mi esposa, compartir con mi familia”, termina diciendo.





