NO PENSE PASAR POR ESTO “No sé lo que haría si él me dejara”

Hoy en día nadie se extraña cuando se habla de infidelidad o de amores prohibidos. Por eso escuchamos a Carmela, una lectora que llamó a contarnos su historia, como sabiendo lo que iba a decirnos. Sin embargo, ella supo sorprendernos con una frase : “Si él me deja, no sé lo que haría, no tendría problemas en hacer una estupidez, lo peor”. Este es su relato...
Carmela nos dice que tiene 39 años, que vive con su familia en Asunción, que trabaja medio tiempo y que está estudiando Administración. Tiene un hermano mayor que ya está casado y una hermana menor que está terminando el secundario. La mujer nos cuenta que nunca tuvo suerte en el amor, y que había tenido sus primeras experiencias amorosas recién cuando termino la secundaria: “Me arrepentí, pero después preferí olvidarme de eso porque ya no podía remediar. No fue con la persona indicada”, dice.
Le pedimos que nos explique por qué y aunque al principio dice que no fue para hablar de eso que llamó, al final nos cuenta: “Yo era súper cuate de una vecina que se llama Celina. En todas partes nos íbamos juntas; un sábado que yo estaba sola en mi casa vino su novio a buscarle y como no le encontró llegó a mi casa a hablar conmigo. El tenía una botella de vino, comenzamos a tomar, nos besamos y pasó. Fue así de fácil y rápido. No le dijimos nada a mi vecina, pero ella se dio cuenta de todo y me declaró la guerra”, asegura.
EL ENCUENTRO
Carmela nos cuenta que siempre soñó con amar realmente a una persona, pero que pronto se desilusionó porque ese amor tardaba en llegar: “A mis 25 años yo todavía estaba sola, la mayoría de mis amigas o ex compañeras de colegio ya estaban o casadas o a punto de casarse, y la verdad eso me amargaba. Comencé a cambiar, a vestirme de otra manera, más juvenil, a teñirme el pelo, pero la verdad para mi edad esas cosas como que no caían bien y bueno, estaba peor”, nos dice.
Sobre su vida sexual, la mujer dice que no tenía problemas de salir con amigos, pero que no iba más allá porque tenía miedo de quedar embarazada y luego verse sola: “La verdad eso me frenaba demasiado, no iba a soportar tener que enfrentar a mi familia y a mis amigos. Conozco gente que salió adelante, pero estoy segura que yo no me animaría”.
Mucho después de empezar a trabajar se inscribió en una universidad privada: “Cuando terminé la secundaria probé ingresar primero a periodismo y luego a administración, pero no pude, así que no estudié más. La verdad me quedé con pavor a los exámenes de ingreso, así que cuando ya trabajaba y podía pagar una universidad privada que además famoso te dan beneficios para captar alumnos, yo aproveché y entré sin problemas. El otro año ya me recibo”, cuenta.
Fue en ese momento que un hombre llamado Guillermo (27) entró a su vida. Ella cuenta cómo fue: “Fue hace dos años. Tenía que hacer un trabajo práctico y necesitaba información; fui a un ciber cerca de mi trabajo y estaba de lo mejor cuando de repente se cuelga la máquina y tuve que pedir ayuda. Guillermo fue el que vino, se presentó y súper bien, se portó súper encantador, me explicó el problema, y aunque me recuperó el archivo no pude imprimir en ese momento; la verdad había mucha gente y ya tenía que salir. Así que él se ofreció a imprimirlo más tarde y me dijo que yo podría retirar al día siguiente, que solo tenía que volver en el horario en que él estaba. Así quedamos y al día siguiente yo volví junto a él”.
Al día siguiente Guillermo le entregó el trabajo y su tarjeta personal: “Yo le agradecí y cuando quise pagarle él no me aceptó, me dijo que prefería que le pague de otra manera. Híjole dije yo, pero enseguida me calmó y me dijo que si yo le aceptaba una invitación a comer, ya le estaría pagando”.
NO ME RESISTI
A Carmela le pareció justo, así que aceptó y quedaron en verse al día siguiente que era el día libre del muchacho. “El pasó a recogerme del trabajo y me llevó a un copetín muy lindo donde se come bastante bien. Me dijo que yo le caí demasiado bien y que quería ser mi amigo. Hablamos mucho y a partir de ese día yo sentí que comencé a depender mucho de él. Si no me llamaba o si no estaba cuando yo le llamaba, me entraba una especie de desesperación. Me enamoré demasiado mal. Guillermo me trataba como a una princesa y eso me encantaba”, cuenta.
Tenía menos de un mes de conocerse cuando Guillermo le declaró su amor: “Me besó y yo no me resistí. A veces pensaba en la diferencia de edad, en el que dirán y todo eso. Pero a la hora de la verdad, le acepté”.
“Dudé de él, pero sé que ya no me miente”
Después de ese primer beso, Carmela vivió como en las nubes, estaba muy enamorada de alguien que la visitaba en su casa, aunque solo como amigo, que estaba pendiente de ella, de sus cosas. Hasta que, después de casi seis meses, Guillermo le hizo su confesión. “No está casado, pero desde hacia 4 años vive con una mujer que también es algo mayor que él, y con quien tenia un hijo de 3 años”.
Para Carmela fue como que todo su mundo se le cayera encima. “Quedé confundida. Y él me dijo además que le hubiera encantado que nos conociéramos en otras circunstancias y que él pudiera ser libre para quererme solo a mi”.
Carmela pensó bien las cosas y tomó una decisión: “Le dije que por mi edad ya no estaba en condición de ponerme a luchar por alguien con compromiso, y que aunque estaba muy enamorada de él, no quería tener problemas”.
Guillermo la entendió “por un tiempo”: “Yo digo que me jugó mal, porque quedamos en que era mejor terminar bien, pero empezó a llamarme a diario y tres semanas después de estar suplicándome y prometiéndome mil cosas, dejó de llamar. Desapareció y la verdad yo me desesperé”.
Esa desesperación hizo que Carmela lo buscara nuevamente: “Le llamé yo. Ya no aguanté más, pero después él me confesó que era una táctica nomás y que él esperaba que yo le llamé, pero que si no lo hacía, él se iba a dar cuenta de que realmente todo había terminado”.
Le preguntamos que pasó a partir de ese momento: “Una tarde nos encontramos, fue hace poco más de un año de eso, supuestamente era para terminar bien. Pero no pudimos, nos besamos y terminamos en un reservado”.
Y empezaron de nuevo: “Desde entonces andamos así, y yo muchas veces dudé de él, pero ahora me doy cuenta que no me miente. El cumple conmigo como si no tuviera compromiso alguno, mi sueño es estar juntos siempre, solo que la mujer lo tiene presionado por lo de la criatura. Siempre me dice que él va resolver su situación, pero aunque todos dicen siempre lo mismo, yo puedo hablar por él; nosotros somos felices a nuestra manera, pero él sabe perfectamente que si me deja soy muy capaz de cometer una estupidez contra mi vida. Todo porque yo ya no puedo vivir sin él”, termina diciendo.






