NO PENSE PASAR POR ESTO (1RA. PARTE) “La mennonita se levantó la pollera”

Benja -su nombre es Benjamín Javier- se crió con su abuela en el Chaco, en una estancia, aprendió a trabajar con ganado y hasta en plantaciones de tártago, y cuando terminó el secundario en un colegio de mennonitas su papá lo trajo a Asunción para que estudie la carrera de agronomía, pero él no quiso: “siempre quise ser médico aunque no le dije a nadie mis sueños”, cuenta. Tampoco nadie sabía que él venía en realidad huyendo de una situación terrible: “le hice el amor a la criada de mi abuela que tenía 11 años, y me asusté”, dice.
Benjamín tenía dos meses de nacido cuando su papá echó de la casa a su mamá: “yo ya me sentí con mi abuela, en el Chaco, y era un tema prohibido más o menos lo de mi mamá, pero tampoco nadie me dijo que se murió o algo así sino que solo me explicaron que mi papá tuvo que separarse porque ella no nos quiso más”.
El nunca opinó sobre el tema, pero en silencio sufría mucho: “mi abuela fue muy buena conmigo, era juguetona y los sábados de tarde solía organizar juegos con los peones para que nos divirtamos. Yo fui feliz con ella pero siempre tenía ese dolor porque mi mamá no estaba conmigo. A mis 8 años mi tío me contó la verdad; me dijo que mi mamá se metió con un empleado de abuela y papá le pilló, y que le echó y lo último que supieron de ella es que se fue del país con el tipo”.
Esta confesión cambió el carácter de Benja: “me volví más callado, más encerrado en mí mismo, pero como estaba entrando en la pubertad mi abuela pensó que estaba cambiado por eso y no se preocupó”.
AMIGOVIAS
Benjamín, que a los 12 años ya era un muchacho espigado y atractivo, y alentado por su abuela aceptaba ir a cumpleaños de amigas mayores que él: “yo tenía un poco de vergüenza pero abuela me decía que como hombrecito yo no podía estar rechazando las invitaciones que me hacían las chicas. Igual yo no era bandido ni me gustaban las fiestas, sino que hacía más o menos obligado por mi abuela, y de por ahí me vino el primer beso de amor”.
Se lo dio una compañera mennonita a quien él recuerda con cariño: “ellos están muy presionados por su religión, por eso ella me dio el beso a escondidas y me pidió que no le cuente a nadie. Yo no conté, así que por un tiempito nos seguíamos encontrando en el patio de atrás del colegio hasta que se le fueron con el cuento al papá de ella y enseguida le sacó del colegio y le mandó a Brasil”.
En vez de amargarse por la partida de su amigovia, Benja se sintió aliviado: “ella se levantó una vez la pollera y me hizo tocarle ahí abajo. Por un lado me comenzaba a gustar que eso pase, pero también sentía como un poco de rechazo y esa fue la época en que comencé a tener miedo de ser homosexual. Como no tenía un amigo en quien confiar me callé, pero fue muy difícil para mí vivir con esa inseguridad”, dice.
Benja trataba de enamorarse, pero no podía: “me gustaba alguien y cuando le daba un beso sentía algo extraño, como que le besaba a mi abuela más o menos, o sea, parecía que las chicas no eran nada para mí. Yo dejé de ir a dormir en casa de mis compañeros porque tenía miedo de mí mismo; hasta comencé a soñarles a mis amigos sin ropa, y eso me torturaba mucho”, asegura.
LA CRIADITA
Benja estaba por cumplir 18 años y cursaba el último año del secundario cuando hubo “novedad” en casa de su abuela: “allí vivíamos abuela, yo, tres tíos, sus esposas y mis primos, y el personal, y ese sábado yo llegaba de jugar fútbol y le encontré a mi abuela sentada en la cocina con una nena. Benja, ella es Alicita y va a vivir con nosotros, me dijo”.
La nena parecía asustada: “abuela dijo que le iba a poner un colchón en el pasillo y yo le dije si por qué no usa la cama que estaba en mi dormitorio, porque ahí había una cama vacía. Abuela dudó un poco pero le preguntó a ella si quería dormir ahí y ella le dijo que sí con la cabeza. Yo no sé por qué en ese momento le ofrecí mi dormitorio, porque la verdad que es peligroso poner a una nena con un muchacho de esa edad. No sé, capaz sentí atracción desde que le vi, pero en ese momento no me di cuenta”, asegura.
MP
“Me besó en la boca”
Alicita era la hija de un peón y le pasó algo parecido que lo que le pasó a Benjamín, con la diferencia de que ella presenció lo que pasó con sus padres: “ella se fue a dormir así como estaba y esa noche yo me desperté porque escuché que lloraba, pero no hice caso porque ella no me tenía confianza y para qué yo iba a preguntarle nada”.
Cuando amaneció, Benja estaba desayunando cuando le comentó a su abuela lo que vio: “me dijo que frente a ella su mamá se acostaba con un tipo que para colmo venía y le golpeaba, y fue ella misma la que le contó a su papá. Este señor era peón de mi abuela, hasta ahora inclusive está en la estancia, y cuando le contó a abuela lo que pasó ella le dijo que le traiga a Alicita en casa”.
A Benja le tocó el corazón esta historia: “me di cuenta lo que ella estaba pasando porque yo pasaba por lo mismo y siempre me dolió, más que sea porque sea lo que sea tu mamá, vos le querés conocer, querés saber cómo es la mujer que le trajo al mundo, y yo ni foto tenía de mi mamá. Esa noche cuando estábamos cenando Ali me habló; me preguntó dónde estudio y en qué curso estaba”.
¿ATRACCION?
En poco tiempo la niña se convirtió en la mejor amiga de Benjamín: “por respeto a ella yo no cerraba la puerta del dormitorio cuando dormíamos, no me cambiaba ahí la ropa y no tenía anatómicos por la cama, ni nada de eso. Yo me cuidaba mucho porque sabía que era un compromiso tener a una nena cerca mío. Ella me quiso enseguida, y la verdad yo tardé en darme cuenta que entre nosotros había surgido algo más importante”.
Cuando Alicita cumplió 11 años, Benjamín le regaló un vaquero: “vine a Asunción, compré y le llevé, y demasiado le gustó. Esa noche abuela le preparó una cena con torta y todo, y ella se puso el vaquero y me impresinó porque había sido ya tenía cuerpito de mujer. Bueno, a mí me pareció eso, pero la verdad es que era una nena. Abuela apagó la luz y prendió las velitas, y yo ahí le abracé para felicitarle y para mi sorpresa ella me besó en la boca”.
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LEE MAÑANA. ¿Amor a los 11 años?
Que autor perverso se atrevió a escribir algo así???
Este diario es sin vergüenza si publican eso !!!
Mi humilde opinión.
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A eso que tu le llamas "atracción", yo le conozco por otro nombre "abuso infantil", mas que cualquier cosa sos un pederasta, nde imbécil!!!!