“Me besó y después se asustó de lo que hizo”

RESUMEN DE AYER. Benjamín fue criado por su abuela en una estancia en el Chaco, ya que cuando tenía 2 meses de vida su papá descubrió que su mamá tenía un romance con un empleado. El conoció esta historia recién a los 8 años, cuando su tío decidió contarle la verdad y también le dijo que su mamá escapó del país con su amante. A Benja le afectó mucho esta historia aunque nunca lo demostró. Su vida apacible, sin embargo, cambió a los 17 años y él cuenta por qué...
Benja dice que su abuela es una señora divina y que cuando era un niño adoraba que lleguen los sábados porque la señora organizaba juegos para divertirlo.
El estudió en una escuela y colegio mennonita y antes de que se interese por las chicas, ellas ya lo acosaban. Fue así que lo descubrieron besuqueándose con una amigovia mennonita a quienes sus padres, escandalizados, enviaron a Brasil para separarlo de Benja.
Era la abuela del muchacho quien insistía con mandarlo a fiestas y le decía que como hombre, no podía rechazar a las chicas, y él le hacía caso pero estaba preocupado porque creía que podía tener tendencia homosexual (es que en realidad no se sentía atraído por las muchachas que lo buscaban).
Cuando cumplió 18 años, una tarde de sábado, llegaba a su casa y se encontró con una novedad: su abuela le presentó a Alicita, la hija de un peón que se quedaría a vivir con ellos como “criada”. Como pensaban ubicarla en el pasillo, en un colchón, Benja ofreció su dormitorio y ahí ubicaron a la nena.
EL PELIGRO
La historia de Alicita era parecida a la de Benja porque su mamá también traicionó a su papá, y por eso él la llevó a la estancia. Eso los acercó. Cuando la nena cumplió 11 años, Benja vino a Asunción, le compró un vaquero y se lo regaló: “esa noche abuela le preparó una cena con torta y todo, y ella se puso el vaquero y me impresionó porque había sido ya tenía cuerpito de mujer. Bueno, a mí me pareció eso, pero la verdad es que era una nena. Abuela apagó la luz y prendió las velitas, y yo ahí le abracé para felicitarle y para mi sorpresa ella me besó en la boca”.
Benjamín sintió los labios de la nena en la penumbra pero fue un piquito y él estuvo seguro que ella no quiso besarlo en la boca: “muchas veces pasa que sin querer le besás a alguien en la boca y me di cuenta que era eso y cuando ella apagó la vela y abuela encendió la luz estaba toda colorada y parecía que iba a llorar. Yo me di cuenta que se asustó y como quise tranquilizarle actué normalmente, como que nada pasó, y eso le puso mejor”.
Esa madrugada pasó algo que convenció a Benjamín que debía sacar a la chica de su dormitorio: “después de ese beso que no fue intencional yo le vi con otros ojos, es como que me desperté, pero era una lástima que justo la primera vez que me interesaba en alguien sea una menor de edad como Alicita. Yo dormí con vaquero esa madrugada porque desconfiaba de mí, de mi reacción, y me dormí preocupado pero me desperté y ella estaba sentada en mi cama”.
Benjamín se sentó en la cama: “le pregunté qué le pasa y ella me abrazó y su cabeza estaba caliente, con fiebre. Le pregunté qué le dolía y me preguntó si yo le quiero, y sí, le dije, sos como una hermanita para mí, y ella me dijo que ella también me quiere, y se tiró encima mío”.
LA DECISION
El muchacho, asustado y todo, apartó a la nena de él: “le empujé pero suavemente, para que no se lastime. Le dije que por favor vuelva a su cama, y se me vino encima otra vez. Parecía un perrito que no sabía lo que estaba haciendo, y entonces me levanté, agarré mi almohada y me fui a la sala a dormir. Yo escuchaba que ella lloraba en la pieza”.
Al día siguiente Benjamín le pidió a su abuela que ubique a Alicita en otro dormitorio: “le dije a abuela que yo ya cumplí y que necesitaba mi privacidad, y como estaban terminando el dormitorio para ella mi abuela le hizo dormir en su pieza mientras tanto. Yo quise apartarme de Ali, hice todo lo posible y para mí era difícil porque si me dejaba guiar por mis instintos iba a querer besarle abrazarle, pero yo sabía que estaba mal”.
Sin embargo, algo más pasó: “un domingo fui a bañarme en un laguito artificial que hay en la estancia y había sido ella me siguió y vio cuando me desnudaba”.
MP
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“Yo estaba desnudo”
Benjamín cuenta que por aquella época, en verano, aprovechaba los domingos para ir hasta el lago artificial que había en la estancia de su abuela, y bañarse ahí: “no me di cuenta que ella me siguió y fui con toda la confianza, me desnudé completamente y entré en el agua. Yo no le vi, estaba de espaldas, y sinceramente tampoco iba a saber qué hacer si le hubiese visto”.
Cuando el muchacho se dio vuelta, la chica estaba a su lado: “demasiado grande me asusté y le dije qué hacía allí, andate que abuela te va a buscar, le dije, y me dijo que abuela estaba durmiendo. Mi cuerpo ya reaccionó y eso me asustó más, así que le dije que salga de ahí, le dije que ella es una nena y que no tiene que buscarse problemas, que tiene que cuidarse, y ella me dijo que me ama”.
Como pasó en su dormitorio, la nena se le vino encima: “me besó y le empujé, y intentó dos veces más por ahí y yo volví a empujarle hasta que le lastimé. Me asusté porque quedó tendida en el agua, y entonces le abracé y le pregunté si se sentía bien. Yo no quería salir del agua porque estaba desnudo, pero le quise llevar a ella hacia la orilla”.
PROHIBIDISIMO
Benjamín no sabe si Alicita solo fingió que estaba golpeada: “lo que sé es que aprovechó el abrazo para besarme y ahí ya cedí, no pude más porque mucho peleé conmigo mismo para respetarle, pero yo le deseaba y ella estaba encima mío”.
El muchacho dice que en el agua tuvieron sexo: “yo a esta altura ya no podría decir si ella tenía o no experiencia, si yo fui o no el primero, y aunque tenía 11 años la verdad es que se comportó sin miedo, no estaba asustada sino solo excitada, pero yo no me quito la culpa porque siempre supe que ella era una nena. Cuando volvimos a casa yo sentía vergüenza y ni le podía mirar a la cara a mi abuela”.
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LEE MAÑANA LA ULTIMA PARTE DE ESTA HISTORIA. La huida.






