NO PENSE PASAR POR ESTO (PARTE FINAL) “Le conté a papá lo que pasó con la nena”

RESUMEN FINAL. Benjamín (19) tenía 17 años cuando su abuela le presentó a Alicita, la hija de un peón que viviría con ellos porque sus padres se separaron. Benja la dejó dormir en su dormitorio pero pronto se dio cuenta de que hizo mal, ya que la nena comenzó a mirarlo. El le tenía cariño más que nada porque su historia era parecida (si su abuela lo estaba criando es porque su papá echó a su mamá de la casa después de pescarla con otro hombre). ¿El problema más grave? ¡Que Alicita tenía solo 11 años!
Cuando Alicita cumplió 11 años y la abuela de Benja preparó un festejo con torta y todo, en el momento en que se apagó la luz la nena saltó por la cara del muchacho y le dio un beso en la boca. Fue un piquito, y él no quiso darle importancia porque pensó que ella en realidad le quiso besar en la mejilla.
Fue a partir de ese momento, sin embargo, que las cosas cambiaron entre él y Alicita y se llegó a un punto en que la nena lo “atacó” en la cama y quiso forzarlo a que la bese. Entonces Benja le pidió a su abuela que ubique a Alicita en otro dormitorio, y la señora la llevó con ella en tanto terminaban de acondicionarle su propio dormitorio.
A partir de ese momento Benja trataba de estar lo menos posible cerca de la chiquilina, sobre todo a solas, ya que se daba cuenta de que aunque ella era una nena, se sentía atraído hacia ella. Esa atracción se puso a prueba una tarde de domingo en que él fue (como era su costumbre) a bañarse en un laguito artificial que tiene la estancia, y la nena lo siguió.
¡UNA CRIATURA!
Benjamín cuenta que creyendo que estaba solo, se desnudó y entró en el agua. La chiquilina le vino de atrás y cuando él la vio, la empujó, tratando de obligarla a salir de ahí, pero ella se resistió y en un forcejeo, él la golpeó. La nena cayó casi desmayada y cuando Benja la quiso auxiliar ella aprovechó para besarlo.
El muchacho dice que ese fue el momento en que dejó de resistirse: “aunque tenía 11 años la verdad es que se comportó sin miedo, no estaba asustada sino solo excitada, pero yo no me quito la culpa porque siempre supe que ella era una nena. Cuando volvimos a casa yo sentía vergüenza y ni le podía mirar a la cara a mi abuela porque pensaba que ella iba a descubrir que yo le hice el amor a su criadita”.
Benjamín se escondió de la nena durante casi dos semanas: “llegaba tarde del colegio o me quedaba a dormir en casa de los compañeros. Yo no quería ni verle, estaba muy arrepentido, y como necesité que alguien me escuche le conté lo que le pasó a mi mejor amigo, que es mennonita pero no es tan cerrado sino que es moderno. El me dijo que no me preocupe, que ella no iba a hablar porque no le convenía, pero que si es posible no le toque más”.
También le recomendó otra cosa y Benja le hizo caso: “yo le conté que lo peor para mí es que ella me gustaba, y entonces él me dijo que me ponga de novio por Angi, que era una compañera nuestra que hace rato me andaba detrás. Metete con ella porque un clavo saca otro clavo, me dijo, y esa misma semana yo le besé a la chica y le dije para ser su novio”.
¿SUICIDIO?
Benjamín llevó a su flamante noviecita para presentarla a su abuela pero con la intención sobre todo de que Alicita la vea y que se quite las ilusiones con él: “ese domingo mi abuela me llamó por teléfono en casa de mi amigo y me dijo que Alicita salió y no volvió más. Me fui con los amigos para buscarle, porque a mí enseguida me entró en la cabeza que ella podía querer suicidarse”.
Después de una búsqueda con linternas que duró varias horas, la encontraron casi ahogada en el mismo laguito donde tuvieron la primera relación sexual: “llegó con vida al hospital y le salvaron gracias a Dios, pero yo ya no volví a casa de abuela sino que aprovechando que terminamos los exámenes finales me subí a un colectivo y vine a casa de papá. A él le extrañó pero yo fui sincero y le conté lo que pasó, y él mismo me prohibió que vuelva a casa de abuela”. Sin embargo, faltaba lo peor.
“¡Estaba embarazada!”
La abuela de Benjamín solo supo parte de la verdad: que la niña estaba enamorada de su nieto y que para poner distancia, él se había ido de su casa. Ella habló con el muchacho y le dijo que hizo bien en irse.
“Yo comencé mi cursillo para la facultad de medicina y habrá pasado dos meses cuando papá llegó nervioso a casa y dijo que tenía que hablar conmigo. Nos encerramos en mi dormitorio y él me dijo que la criada de abuela estaba embarazada, y que a menos que haya tenido sexo con otro, esa criatura es mi hijo. Yo no pude creer, porque a los 17 años es imposible que vos te sientas papá de nadie”.
Cuando el papá de Benja se enteró de la noticia pensó en un aborto: “le dijo a abuela y mi abuela, que es muy católica, demasiado mucho le retó y le dijo que no va a permitir que nadie esté asesinando a un inocente y menos todavía a un bebé que va a ser su bisnieto. Yo también hablé con abuela y ella me dijo que yo no me preocupe, que ella le va a cuidar a Alicita y sobre todo a mi hijo, y que yo estudie tranquilo en Asunción”.
DOS AÑOS
De toda esa historia pasó dos años, nació el bebé y aunque Benja se interesó en que esté sanito, ni pensó en ir a verlo: “papá decía que si se sabía que una menor de 11 años tuvo un bebé me podían hasta acusar de violación. Todos nos callamos, y la verdad para mí era cómodo porque el bebé estaba siendo cuidado por mi abuela y yo sabía que nada le faltaba”.
Hace tres meses algo pasó: “Alicita, que ya tenía 13 años, tuvo un accidente en moto y llegó muerta al hospital. Abuela me llamó y aunque me dijo que no era necesario que yo vaya a la estancia sinceramente me sentí obligado a ir, y llegué un día después del entierro. Yo entré en casa de mi abuela después de no haber pisado esa casa por dos años, y viene caminando un nenita y me abre la puerta”.
Era Pipe (Felipe), su hijo a quien veía por primera vez: “le alcé y él se quedó quietito, y entonces vino abuela y le dijo él es tu papá Pipe, y te digo la verdad, esa criatura me conquistó totalmente porque todo el tiempo que yo estuve ahí siempre estaba pegado a mí, a mi lado, y aunque apenas habla ya me dice papá. Yo tengo 19 años, estoy en la facultad, pero juro que me voy a hacer cargo de mi hijo y pase lo que pase no me voy a volver a separar de él. Creo que él es lo mejor que me pasó en la vida, y le quiero como nunca quise a nadie”, termina diciendo el joven. FIN DE LA HISTORIA.







Harto triste la historia y la vida de Alicita, increíble todavía que pasen estas cosas.
Ojalá que este chico, el padre atine, porque realmente le hicieron harto cómoda la vida no????
Cómo es posible que un chico de |7 años tenga relación con una nenita de 12, precoz ella, eso es cierto, pero después que tal? lo mandan a estudiar a la capital y la pobre nena pariendo a los 12 años y para peor fallece a los 13¡¡¡¡
Esperemos que con esto este chico madure y se de cuenta que no es nada del otro mundo tener un hijo a los 17 años¡¡ (imagínense a la pobre Alicita que tuvo que parirlo¡).