“Vi salir del motel a mi marido con la esposa de mi amante”


“La vida te da sorpresas...”, dice la canción. Y esta historia de corneadas mutuas avala esa frase, ya que lo que le sucedió a esta mujer casada no pasa todos los días. Su relato comienza con las peleas sistemáticas que, al igual que millones de parejas, tuvo con su marido, y que finalmente abrieron las puertas para que, cada cual por su lado, busque aventuras para zafar de la tensión. Pero el final estaba tejido de una manera que solamente el destino puede servir como explicación...
Gloria tiene 38 años y hace 10 que está casada con Juan. Ambos son profesionales y tienen buenos ingresos. La mujer concuerda que la rutina es el peor cáncer que afecta a los matrimonios, y culpa directamente a ésta de ser la causa de los cuernos y las pequeñas otras tragedias cotidianas de las parejas.
“Nuestro matrimonio comenzó a ser un desastre porque peleábamos todos los días por cualquier cosa; Juan ya ni me hacía el amor, y yo tampoco le buscaba, por más que moría de ganas, porque siempre fui una calentona, nunca me saciaba en tiempos en que andábamos bien y ni que decir en esos momentos en que nos llevábamos a las patadas. Esa situación de prácticamente sexualidad cero duró por lo menos 3 meses, en ese tiempo como te digo era un quilombo nuestra existencia”, señala.
Y las “ofertas” de infidelidad que siempre están allí afuera de la casa, dice Gloria, comenzaron a llamarle la atención, sobre todo después de mucho tiempo de abstinencia sexual, causada por las sistemáticas disputas conyugales.
“Una es de carne y hueso y los piropos que me lanzaban mis compañeros de trabajo y en la calle misma, comenzaron a llevarme a pensar en la posibilidad de ponerle los cuernos a Juan. Un día de esos en que no me aguantaba de la calentura, le llamé por el interno a Michel, el contador de la empresa que me hinchaba todos los días para llevarme a la cama. Le dije que necesitaba salir a tomar algo por ahí. Invitame pues algo, me lancé”, confiesa.
MUY ACTIVA
Esta mujer, que se define como muy activa, sexualmente hablando, afirma que de entre sus compañeros de trabajo, Michel es el que particularmente que le gustaba, y coincidió que justo el tipo era un experto en el arte de la seducción. Además -agrega- hacía rato que directamente se le lanzaba para tener algo juntos.
“Michel me dijo en tono de broma que sólo iba a salir conmigo si es que él elegía el lugar, me reí nomás y le dije que no había problema, que estaba tan estresada que necesitaba simplemente salir a tomar algo. Me llevó directo a un reservado, y te juro que no dije ni mu. Allí tomamos tragos y en enseguida comenzamos a besarnos y ya sabés luego después. Así nomás es como pasan las cosas, sobre todo cuando hay mucha calentura de por medio”, remarca.
Convertidos en amantes, comenzaron después a hablar de sus vidas paralelas. Ella de su marido y él de su linda esposa. Gloria dice haberle puesto el dedo en la llaga a Michel, cuando le planteó la posibilidad de que Adelaida, su mujer, le pusiera los cuernos.
“La esposa de Michel es vendedora de productos para hombres: perfumes, lociones, cremas y todo eso. La tipa está super bien, tiene un cuerazo y su cara parece una muñeca, le lancé en joda a él que así como le ponía los cuernos a una mujer tan hermosa, no sería nada raro que ella también consiga por allí alguien que le ponga los puntos, porque era un camionazo realmente. Michel es un tipo raro, porque así como es un mujeriego y canchero, en otras cosas es un ingenuo; me dijo que su mujer es cristiana, y jamás le pondría los cuernos porque es muy chapada a la antigua”, cuenta.
BAJO EL CONFLICTO
Gloria puso la nota sobre un hecho que le llamó la atención: que los choques y conflictos con su marido, comenzaron a disminuir y aflojarse más, desde el momento en que le puso los cuernos con su compañero de laburo.
“Me gustaba pinchar con mi compañero de trabajo, el tipo era pura bala y entendía el punto exacto para hacerme gozar. Con mi esposo como te había dicho no teníamos ni un miserable contacto, el por su lado y yo por el mío, incluso dormíamos en piezas separadas. Ah, y otra cosa, desde que le puse los cuernos, como por arte de magia se acabaron las peleas, incluso comenzamos a hablar normalmente sobre temas de la casa, las cuentas y todo eso, es notable como los cuernos parecían que daba un oxígeno y bajaba el nivel del conflicto”, relata.
“Cuando mi esposo nos vio comenzó a llorar amargamente”
Lo que se viene, afirma Gloria, es como para ponerlo en la lista de grandes casualidades de la vida, algo que no pasa comunmente, pero que cuando sucede, llama tanto la atención por su rareza.
“Parecía obra del Diablo, un día cuando fuimos con Michel al reservado, casi chocamos con un vehículo que salía del lugar, ¿y sabés con quiénes nos topamos? Con mi marido y la esposa de mi amante saliendo fresquitos de allí, no pude reprimir un gesto de sorpresa, quedé impactada, y cuando le miré a Michel lo mismo. En unos instante él comenzó a volverse loco, se golpeaba la cabeza por el volante y decía ¡no puede ser!, y se golpeaba una y otra vez. Enseguida comenzó a llorar. Mi marido comenzó a bocinar y Michel le dio paso, salieron rajando del lugar, ¿qué es lo que íbamos a decirnos?”, refiere.
Y después sobrevino la realidad post descubrimiento de sus respectivos cuernos. Y la mujer admite que le extrañó la actitud de su esposo, ya que esperaba cualquier cosa menos lo que sucedió.
“Cuando nos encontramos con Juan en casa yo no sabía qué decirle, él en cambio parecía más relajado, y sonriente incluso. La verdad que en el fondo reaccionamos civilizadamente, yo le dije que le puse los cuernos porque me sentía desatendida y le pregunté qué pensaba. Juan me dijo que en realidad sedujo a la esposa de mi amante porque se enteró que yo le ponía los cuernos con él, y que en principio fue por venganza, pero que después comenzó a disfrutar también de la nueva situación”, remarca.
Tras las confesiones, el elemento sorpresa continuó su marcha, sostiene Gloria, ya que el lógico rompimiento que se presumía iba a acontecer, no aconteció. Y pasó todo lo contrario.
“Mi esposo abrió una botella de vino y comenzó a tomar, cuando me invitó una copa me sorprendió, y comencé a tomar. Después de comer algo seguimos chupando y en un momento los dos estábamos re empedo y como si no hubiese pasado nada, comenzamos a tener sexo a lo loco, allí nos reconciliamos totalmente, porque desde ahí superamos nuestros conflictos y parecía mentira, gracias a nuestra infidelidad comenzamos a valorarnos mutuamente”.

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Joined: 04/03/2008
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y asi nomas luego son las cosas
lo positivo es que a partir de esta crisis estan empezando a reiniciar una nueva etapa en su relacion.
no se si el otro tambien lo ve asi , pues como le tenia alla en lo alto a su esposa y ahora ya no..en fin cada pareja es un mundo aparte.

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