NO PENSE PASAR POR ESTO “No deja que le haga feliz a mi concubina”


El marido infiel que decide abandonar a su esposa para irse a vivir con la nueva dueña de su corazón, debe saber algunas cosas, como por ejemplo que será objeto de las maldiciones de su ex mujer por bastante tiempo. Es normal que sea así, y aunque un hombre llamado Elías lo entiende, dice que él es víctima de las consecuencias que pueden provocar estas “malas ondas”: “Yo estoy teniendo un problema sexual muy serio, y yo le culpo a mi ex señora, porque ella tiene mucho poder mental”, asegura. Dice que incluso su nueva vida amorosa está corriendo peligro por culpa de estos “inconvenientes”...
Elías M. (de 43 años), se separó de su esposa Camila hace nueve meses, y desde ese entonces vive con una chica llamada Amelia (de 25 años), que dentro de unos meses va a dar a luz a un hijo suyo: “Yo me enamoré y tuve que dejar mi hogar porque mi señora es demasiado terrible. Me pescaba a la salida de mi trabajo, y se iba a atropellarle a esta chica que trabaja en una institución pública”.
Dice, que si hubiese dependido de él, no hubiese dejado su hogar, pero que su esposa se enteró de sus “andanzas” y tanto lo persiguió que terminó poniéndole contra la espada y la pared: “La verdad es que entre nosotros ya no había felicidad, porque cuando se termina el interés sexual el hombre enseguida busca fuera de su casa. Mi señora engordó demasiado, y ella misma me decía que no quería hacer el amor conmigo porque después se irritaba y le molestaba al caminar”.
Nuestro entrevistado cuenta que conoció a Amelia cuando fue a gestionar un documento: “Yo trabajo en un taller mecánico que está cerca del ente público. Su porte me gustó demasiado, pero yo no pensé que se iba a fijar en mí, porque había otros que también estaban interesados. Un día le encontré en la despensa del barrio y comenzamos a hablar. Ella tiene una historia muy triste, porque prácticamente está sola en el mundo”, cuenta.
AMOR DESCUBIERTO
Aunque era evidente que a Elías se le iban los ojos por Amelia, él asegura que se mantuvo a raya por unas semanas:
“La verdad que tenía un poco de miedo, porque le conozco bien a mi señora y sé muy bien que no perdona estas cosas. También pensaba por la chica, porque ella pobrecita tenía derecho a encontrar un hombre sin compromiso que se ocupe de ella”.
Dice que de todas formas las cosas se dieron un día viernes en el que pasó por el taller a buscar unas herramientas. “Tenía la esperanza de verle, así que cuando desllaveé el portón la vi caminando, estaba saliendo de su trabajo. Cuando yo le saludé con la mano cruzó la calle y vino junto a mí. Me dijo que estaba libre. Allí le invité si no quería entrar conmigo, y fuimos hasta la pieza donde se guardan los estuches de herramientas”, recuerda.
El hombre cuenta que apenas entraron al cuartito, él se animó y le preguntó a Amelia sí podía darle un beso: “Había sido que ella no era tan inocente como yo pensaba, y ya tenía experiencia sexual y todo. Ella se recostó por la pared y allí yo procedí. Cuando le toqué groseramente me dejó, y entonces si ya me di cuenta que podía hacer todo lo que yo quería. Esa tarde volví a mi casa ya convertido en un hombre diferente. Mi mente estaba en otra parte, en otra mujer, y yo no podía evitar eso”, asegura. La esposa de Elías no tardó en sospechar que algo pasaba, y tampoco dudó en utilizar todos los medios a su alcance para averiguarlo:
“Habló con mi patrón, y el tipo que no es malo pero sí muy chismoso, me lanzó al frente. Ella se fue a pescarme, y allí fue que le comenzó a armar escándalos a Amelia en la oficina donde trabaja. Yo tenía que tomar una decisión, y abandoné a mi familia porque ya no me daban felicidad”, dice.
“Sentí una picazón en la zona genital”
Elías cuenta que jamás pudo sacar su ropa de su casa, porque su esposa no le dejó: “Justamente eso yo no quería dejar, proque ella suele andar mucho con los payeseros y yo sé que se usa la ropa para hacer esas hechicerías. Ella me dijo que me iba con lo puesto o me quedaba, y no tuvo más remedio, porque el carácter de ella es el problema”, asegura.
El hombre alquiló una casita cerca del taller, y allí vivió en pareja con Amelia: “Poco a poco fuimos comprando para nuestras cosas y conseguimos todo. Aunque yo tenía mucho problema por el tema de mi familia, demasiado bien andábamos en la intimidad con mi concubina, porque ella sabe satisfacer a un hombre. Mismo por la edad que tiene a lo mejor, porque una mujer después de que cumple 30 años ya comienza luego a decaer”, dice.
Dice Elías que su ex esposa lo llama día de por medio a su trabajo, y que lo hace solo para echarle maldiciones: “Me dice que un hombre que hace lo que yo hice no tiene perdón de Dios, y que nunca iba a poder ser feliz, porque ella iba a rezar para que yo no tenga esa felicidad”.
A veces no le atiendo, porque me trabaja eso que me dice, y ahora mismo estoy muy perjudicado por ella”, afirma. El hombre cuenta que desde hace tres meses comenzó a sentir una injustificable decadencia sexual, y que por ahora lo salva el hecho de que su concubina está en los últimos meses de embarazo: “Ella piensa que por eso no le busco en la cama, pero la verdad que no tengo ganas. Comencé a sentir como una picazón muy intenso primero, y después ya vino la flojera. Yo me suelo masturbar de vez en cuando, pero ahora ni siquiera de esa manera puedo tener una erección”, cuenta. Dice que le da vergüenza consultar con un médico, pero que lo hará si la situación no se normaliza: “Yo le tengo miedo a esa mala onda que me lanza mi ex mujer, porque yo sé que eso tiene su consecuencia, y también está que por ejemplo puede estar yendo a payeseros. Ella es capaz de todo”, afirma.

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