NO PENSE PASAR POR ESTO “No sé cómo decirle que ya no le quiero”

Dejar de querer a un hombre podría no ser tan grave si se tiene el suficiente valor como para explicarle con calma lo que ocurre. El problema es cuando por lástima, por no querer herirlo, por consideración o algún otro sentimiento de misericordia, se dejan pasar los días, pues es allí cuando los dramas comienzan a tejerse: “No siento absolutamente nada cuando mi novio me toca, ni cuando me acuesto con él”, dice una señorita llamada Laura. Nos cuenta que hace dos meses conoció a un joven que realmente le gusta, y que esta llevando ambas relaciones juntas...
Ana Laura W. (de 29 años), trabaja como recepcionista en un gimnasio, vive desde hace 5 años con su novio Richard L.
(de 31 años), en una casita ubicada en el centro de Asunción, no tiene hijos y no los quiere aún: “Me cuido mucho, porque por mi situación no me conviene embarazarme en estos momentos. Mi pareja si quiere hijos, pero eso es porque él esta ciego y no se da cuenta de lo que pasa”, asegura.
La chica cuenta que nunca sintió algo así como un “amor irresistible” por Richard. Simplemente se gustaron, comenzaron a salir y después que iniciaron una activa vida sexual, decidieron vivir juntos: “Yo hasta me peleé con mi hermano, porque él no quería que me vaya a vivir con un hombre sin casarme, pero hablé con mamá y le expliqué que era mi vida y que yo tenía que decidir”.
VIDA JUNTOS
Alquilamos una casita modesta y se resignaron a llevar una vida de pareja: “No era lo que yo esperaba. Sinceramente salí de mi casa para que no me estén controlando ni diciendo con quien podía hablar por teléfono, pero con Richard fue peor, porque él no entendía que yo quisiese salir con mis amigas. Me decía que él no necesitaba a nadie más que a mí, y que yo tenía que ser igual”.
Laura asegura que ella que se dio cuenta de que no amaba a Richard a mitad del año pasado: “Buscaba cualquier pretexto para llegar tarde a nuestra casa. Los domingos me iba temprano a lo de mamá, y a la noche él pasaba a buscarme. Dejé también de bañarme con él, que yo sé que le gusta mucho porque así me excita, y después me convence para hacer el amor”, dice.
Recuerda que pensó romper la relación, pero llegó apenas a insinuarle a su novio que deseaba pasar más tiempo con su mamá: “Me dijo que podía irme todos los días, pero él me iba a buscar a la noche, porque no quería estar sin mí”. Demasiado lástima me dio, porque se notaba que él sí me quería. Yo decidí callarme y aguantar porque tampoco es fácil encontrar hombre que te ponga todo lo que pedís. Me sacrifiqué por él y por mí”, cuenta.
Laura explica que lo más difícil fue aguantar la intimidad cuando apareció otro hombre en su vida: “Hace dos meses le conocí a Nico. El es casado, tiene su familia establecida, pero me conquistó y me hizo disfrutar del sexo otra vez, que yo ya no sabía lo que era. Ahora hago el amor con él por gusto, y con mi novio por obligación. Lo peor es que me siento muy atada a mi novio, y no veo cómo puedo salir de él. Hace poco me compró un celular, pero únicamente para molestarme en todo momento y para saber dónde y con quien estoy”, afirma.
“En una oportunidad tuve sexo con los dos”
Nicolás B. (de 37 años) es casado, trabaja como guardaespaldas de un conocido político, conoció a Laura cuando fue al gimnasio a practicar pesas, se convirtió en su amante y desde hace casi dos meses vive este romance con ella: “Por la manera en que mi novio me controla para mí es muy difícil estar con Nico, y por culpa de eso siempre estoy ansiosa de poder escaparme un rato con él”, dice.
Asegura la mujer que si no fuese porque sus compañeras de trabajo la ayudan ella no podría tener estos encuentros cada tanto: “Cualquier cosa le inventan a mi novio cuando me llama. Ahora estoy más vigilada todavía, desde que me compró el celular, pero yo sé que él hace eso sin sospechar lo que hago a sus espaldas. A veces me pide disculpas por ser tan celoso sin tener motivos, y yo me río dentro de mí, porque demasiado inocente ya es”.
Laura recuerda que tuvieron una discusión hace quince días:
“Yo estuve esa tarde con mi amante, y después supe que me rastreó como loco. Esa noche llegué a casa cansadisíma, compré empanadas de un copetín que tenemos enfrente, y entré a bañarme. El me esperó en la cama, y cuando salí me comenzó a acariciar. Por supuesto que yo no tenía ganas de hacer nada, pero le di el gusto porque no tenía salida. Después me sentí muy mal, porque fue la primera vez que tuve sexo con los dos”, afirma.
La mujer dice que ahora es tarde para cortar su relación con Richard, pues él no la va a dejar ir: “ Está muy acostumbrado por mí. Yo ya no le aguanto más, aunque me da lástima. Mi amante conoce mi situación y me dice que yo tengo que tomar mi decisión y él me va a apoyar, pero también tengo miedo que le mate a Richard, porque él es demasiado violento: “ No veo que haya una salida para mí”, termina diciendo.






