NO PENSE PASAR POR ESTO “Cuando quieras y donde quieras voy a ser tuya”


RESUMEN DE AYER. Miguelo (28) es abogado y trabaja en la Municipalidad de Asunción. Hace tres años, en un cumple, conoció a una docente llamada Graciela (25) y se enamoró de ella. Consiguió su número, la llamó y no tardó en visitarla en casa de sus tíos (ella es de Paraguarí pero cuando terminó el secundario vino a Asunción) y en hacerse un eterno invitado de los asados domingueros. En todo momento Graciela se mostró tímida aunque amorosa, y finalmente, en una peregrinación a Caacupé, él la besó. Después se enteró de que ella guardaba un secreto...
Miguelo cuenta que lo primero que hizo para conquistar a la maestra fue congraciarse con sus tíos, ña Ester y don Fidelino, y ellos fueron sus grandes alcahuetes para que finalmente la docente lo acepte. Pero lo hizo con una condición: le dijo que ella era virgen y que quería ir conociéndolo de a poco, sin presiones, ya que rechazaba la idea de iniciar una vida íntima con alguien que podía no ser el hombre indicado en su vida.
El abogado aceptó todo, ya que contaba con que tarde o temprano y cuando se dé la ocasión, acabarían en la cama. Sin embargo, recién en el segundo año del noviazgo él consiguió que ella acepte sus caricias íntimas (aprovechaban cuando los tíos no estaban) y hasta que le haga sexo oral, pero no pudo convencerla de que ella reciba el mismo tipo de gestos amorosos.

EL SECRETO

Los padres de Miguelo conocían a su novia y la trataban con mucho cariño, pero fue su papá, después que él le contó que le pidió a Gracie que sea su esposa, quien le dijo que le convendría averiguar el pasado de ella ya que parecía una “chica muy triste”, y esa tristeza seguramente tenía un motivo.
En ese momento Miguelo no le dio importancia a sus palabras ya que estaba desesperado por llevar a la cama a su novia, y ya no se le ocurría cómo convencerla. En una reunión con sus amigos de toda la vida él les contó lo que le pasaba con Graciela, y algo pasó: un colega suyo que suele recorrer el interior del país lo llevó aparte y le confesó que hace mucho quería contarle algo que averiguó sobre su novia, pero nunca se animó a hacerlo.
“Ella es divorciada”, le dijo y le mostró la copia del expediente del juicio, que guardaba en su auto: “fui a encararle a Graciela. A las dos de la mañana toqué el timbre en casa de sus tíos y ella me abrió porque vio el auto; me preguntó qué pasaba y le mostré el expediente de su divorcio. Le dije solo quiero saber por qué me mentiste, por qué me hiciste hacer el papel de estúpido tanto tiempo. Ella comenzó a lagrimear pero yo le dije no Gracie, vos me debés una explicación porque yo te traté demasiado bien, todo te di, y creo que no me merezco quedar como pavote frente a mis amigos”.
La maestra quiso abrazarlo pero Miguelo no la dejó: “hablá, le dije, te estoy dando una oportunidad de que me expliques algo que no entiendo, y ahí me dijo que se casó a los 16 años, cuando todavía estaba en el colegio, que su papá le obligó porque quería ubicarle con un tipo de plata de Paraguarí, un viejo de 41 años que se gustaba de ella, y que no pudo hacer nada”.

¿LE PERDONO?

Graciela le aseguró que vivió con él solo dos años, y si al fin se separaron fue porque él la golpeó tanto que la dejó casi muerta. Recién ahí sus padres la volvieron a aceptar en su casa pero de alguna manera no le perdonaron que echara a perder su matrimonio: “ella terminó el colegio y vino a Asunción a estudiar, y por eso es que nunca le visitaba a sus padres y cuando yo le ofrecí llevarle para que me presente a mis suegros ella nunca quiso”.
La chica le aseguró que entendía su enojo y que sus tíos le rogaron que le dijera la verdad, pero ella nunca se animó: “me dijo que no me quería perder, y que pensaba que si yo sabía que ella venía de un matrimonio ya, no le iba a querer a mi lado. Le dije dame tiempo para pensar, porque estoy muy caliente ahora, y me fui”.
Quince días después Miguelo volvió con un ramo de rosas: “yo la quiero a ella y no me gustó lo que hizo pero todos tenemos nuestros errores. Ella me recibió con los brazos abiertos y me dijo cuando quieras y donde quieras voy a ser tuya”.
MP

“Quiso que apague la luz”

Miguelo le contó a sus padres parte de la verdad acerca de lo que pasó. Les dijo que su novia era divorciada pero no les aclaró que él acababa de enterarse, sino que les aseguró que cuando la conoció ya sabía eso pero que les mintió para que ellos no la rechacen: “creo que mi papá nunca me creyó pero él es demasiado calidá y nada no me dijo, solo que lo que le importaba es que yo sea feliz y si Graciela me hace feliz, que él le bendecía”.
Una semana después de la reconciliación Miguelo invitó a salir a su novia: “en otras oportunidades ella siempre prefería que cenemos con los tíos o a cumpleaños lo que íbamos, pero sola se cuidaba de salir conmigo porque sabía que mi idea era llevarle a un reservado. Ese viernes le llamé y le dije te quiero invitar a cenar pero solos tú y yo”.
La docente ya no tenía manera de negarse: “demasiado yo hice por ella, le perdoné todo, así que sabía que no me iba a salir con ningún pretexto y menos mal me dijo que sí. Los dos sabíamos qué era lo que yo quería hace rato y ella también siempre quiso, porque cuando le tomé en mis brazos yo sentía que temblaba”.

¿ENFAJADA?

Miguelo no tuvo la paciencia suficiente para llevarla primero a cenar: “como dije yo demasiado ya esperé, demasiado me atajé de mi propósito, de mi deseo, y cuando ella subió al auto yo arranqué y derecho le llevé a un reservado cinco estrellas, mejor que un hotel, con todos los servicios y con piscina dentro. Un lujo que me parecía, era lo indicado en ese momento”.
Su novia estaba nerviosa pero él le atajaba la mano: “entendí que lo que ella vivió fue prácticamente violación tras violación con su marido, y después de él no hubo nadie, solo yo, y yo le dije que consideraba que en realidad yo le iba a dar su primera vez en el sexo, porque lo que ella tuvo fue otra cosa, fue maltrato y no amor”, asegura.
Miguelo dice que entraron en la lujosa habitación y él se desnudó frente a ella: “quise dar el primer paso, que ella vea que yo estaba totalmente entregado, y le desprendí la ropa y me dijo si podíamos apagar la luz. Dejate de macanadas, le dije, le abrí la blusa y sentí algo duro: ¿qué es ésto?, le dije, y ella me dijo que es una faja que usa por costumbre, y se sacó y saltó su panza. Demasiado grande me asusté”.
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LEE MAÑANA EL INCREIBLE FINAL DE ESTA HISTORIA.

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donde veo la continuacion de esta historia??

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