El Mundo

Di María habló sobre terribles amenazas que recibe en Rosario: “Hubo tiros y cosas graves”

Finalmente trascendió que no solo la familia de Di María en Rosario recibió una balacera para amenazarlo en marzo en el country de Funes Hills, en la zona de Miraflores, sino también porque sicarios arrojaron la cabeza de un cerdo con una bala en la cabeza a la puerta de un local de un familiar directo, lo cual no denunciaron a la policía, por temor. En la nota, le advertían si volvía a jugar en su ciudad natal, atacarían a su hija mayor. “Si volvés la próxima (cabeza) que recibas es la de…, tu hija. No vengas. Hacé caso, nosotros no tiramos papelitos. Tiramos tiros y muertos. Ni Pullaro te zafa. Pullaro-Bullrich…Levanten el circo y vayansé HDP”, decía.

El propio jugador, ahora decidió romper el silencio y hablar sobre lo ocurrido, demostrando que lo tiene muy triste. “Siempre quise y el sueño de siempre es querer volver a poder jugar en Central y retirarme con esta camiseta. Y es más que obvio que voy a seguir diciéndolo cada vez que me pregunten porque es lo que siento y siempre soñé. Era el momento justo después de decirle adiós a la Selección, pero no se dio. A veces todo parece muy lindo hasta que pasan cosas como las que me pasaron a mí y a mi familia. Y me siento mal por no poder cumplir ese sueño. Era algo que deseaba mucho, pero las amenazas fueron más fuertes y mi decisión siempre es basada en la tranquilidad y la felicidad de mi familia”, he´i al periodista Juan Pedro Aleart.

“Hubo una amenaza en el barrio de mis papás. Que salió en todos lados, y simultáneamente hubo otra amenaza en la inmobiliaria de mi hermana que no salió a la luz porque mi hermana y mi cuñado se asustaron y no denunciaron. Era una caja con una cabeza de chancho y una bala en la frente, y una nota que decía que, si yo volvía a Central, la próxima cabeza era la de mi hija. También nombraban a Bullrich y Pullaro, que querían que se vayan. Después se sumó la amenaza de la estación de servicio donde tiraron los tiros, que no fue hace mucho tiempo. Ahí podría haber muerto cualquier empleado o persona que estuviera ahí en ese momento, una locura. Creo que fueron demasiadas cosas para tomar esta decisión, no son papelitos solamente, hubo tiros y cosas graves“, agregó.

Respondió avei a los que le critican. “Se la agarran conmigo, me matan a mí, a mis amigos, a mi mujer y a todo mi entorno. ¿Por qué no van contra los que amenazan? ¿Por qué no hacen que la ciudad mejore para que todos podamos ser felices y vivir en paz? Son todos muy valientes para putearme a mí y a mi mujer por las redes”, sentenció.

 

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El Mundo

¡Péa la caballo loco! Robaban y corrían montados a una yegua en Buenos Aires

Un hecho totalmente insólito ocurrió en plena ciudad, en Buenos Aires. En el barrio Quilmes, dos malevos estaban robando desde el miércoles ra’e a los vecinos, montados a caballo. Los polis salieron a buscarlos y en la tarde del jueves les atraparon después de una persecución.

Intentaron escapar montados sobre su yegua “Sonda”, pero una patrullera les siguió y les alcanzó. Un policía sacó medio cuerpo por la ventanilla para agarrar a uno de ellos y logró tumbarlos. Además, dos caballos más les seguían, uno es el hijo de la yegua y el otro sería su papá. Los asaltantes apretaban a sus víctimas con cuchillos y después rajaban a caballo.

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El Mundo

(VIDEO) ¡Le dijo que no! Furia vecinal por Arjona terminó con un parabrisas roto

En la ciudad de Resistencia, Chaco, Argentina, una mujer de 45 años descubrió que su vecino de 51 no es precisamente un fanático del romance guatemalteco. Durante la sagrada hora de la siesta, momento en que el kirirĩ debería ser ley, la música de Ricardo Arjona retumbaba con tal fuerza que el hombre decidió aplicar su propia “ley del talión” cuando la mujer de las cuatro décadas le dijo no bajaría el volumen de la música.

Con un espíritu tarova y fuera de sí, el sujeto no solo insultó a la dueña de una Toyota Hilux, sino que descargó su furia contra el parabrisas del vehículo, dejándolo sarambikue ante la mirada atónita de los presentes.

Lo más irónico del caso es que el tema que sonaba era “Dime que no”, y parece que el vecino se tomó la letra de forma demasiado literal, respondiendo con un golpe seco al vidrio, según los medios formoseños.

Los efectivos policiales llegaron al lugar tras un llamado al 911, encontrando una escena digna de un vy’a vai que nadie pidió. El atacante, lejos de hacerse el desentendido, reconoció con total desparpajo su autoría, justificando su brote de pochy y furia en que el volumen de las baladas eran simplemente insoportables para sus oídos en pleno horario de descanso.

Tras el bochornoso episodio, ambos terminaron en la comisaría para dejar constancia de que, efectivamente, hay gente que no entiende de límites ni de gustos ajenos. Mientras la Justicia administrativa sigue su curso, la vecina se quedó con un gasto mecánico inesperado y el hombre con una denuncia, demostrando que la convivencia vecinal puede ser un ñemonda a la tranquilidad cuando falta la paciencia.

Sin duda, un suceso pukarã de no ser por los daños materiales, que deja claro que poner a Arjona a todo volumen puede salirte muy caro.

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