El Mundo

Menores de edad en México son arrastrados al crimen organizado a través de TikTok y Fortnite

Grupos armados y del crimen organizado en México utilizan las plataformas en línea para el reclutamiento de menores de edad. Así lo señala un informe de la Secretaría de Gobernación del país norteamericano que, aunque no fue presentado oficialmente, se difundió en medios de comunicación, informó este viernes el diario local El Financiero.

El documento precisa que los delincuentes captan a niños, niñas y adolescentes, entre los 6 y los 17 años, a través de redes sociales como Instagram, TikTok, y en los chats de videojuegos como Fortnite o Call of Duty. Si bien pueden ser invitados directamente a realizar actividades delictivas, también son seducidos con falsas promesas de trabajo e ingresos para luego forzarlos a cometer crímenes. En muchas ocasiones son amenazados ellos o sus familias o privados de la libertad.

Esta estrategia se enfoca principalmente en menores de edad en situación de riesgo. Esto incluye, entre otros factores, a aquellos con falta de oportunidades, víctimas de maltrato infantil o abandono, de bajo nivel educativo o en situación de pobreza. También, a quienes sufren de adicciones, abuso o explotación sexual, o viven en entornos agresivos. Los cárteles y las bandas al margen de la ley aprovechan los medios digitales para analizar los hábitos, rutinas y relaciones de sus potenciales víctimas, y así crear una estrategia personalizada de captación.

Según el informe, desarrollado en 2021 y publicado en línea entre 2023 y 2024, el reclutamiento se concentra en 18 de los 32 estados de México, con Baja California a la cabeza. Una vez adentro, los menores pueden acceder de manera voluntaria a participar en conductas punibles o ser forzados con el uso de drogas. Luego de cometer delitos menores pueden llegar a “alcanzar niveles altos de agresividad” y pasar a delitos mayores y actividades como secuestro, sicariato y desaparición de cuerpos.

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El Mundo

¡Péa la caballo loco! Robaban y corrían montados a una yegua en Buenos Aires

Un hecho totalmente insólito ocurrió en plena ciudad, en Buenos Aires. En el barrio Quilmes, dos malevos estaban robando desde el miércoles ra’e a los vecinos, montados a caballo. Los polis salieron a buscarlos y en la tarde del jueves les atraparon después de una persecución.

Intentaron escapar montados sobre su yegua “Sonda”, pero una patrullera les siguió y les alcanzó. Un policía sacó medio cuerpo por la ventanilla para agarrar a uno de ellos y logró tumbarlos. Además, dos caballos más les seguían, uno es el hijo de la yegua y el otro sería su papá. Los asaltantes apretaban a sus víctimas con cuchillos y después rajaban a caballo.

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El Mundo

(VIDEO) ¡Le dijo que no! Furia vecinal por Arjona terminó con un parabrisas roto

En la ciudad de Resistencia, Chaco, Argentina, una mujer de 45 años descubrió que su vecino de 51 no es precisamente un fanático del romance guatemalteco. Durante la sagrada hora de la siesta, momento en que el kirirĩ debería ser ley, la música de Ricardo Arjona retumbaba con tal fuerza que el hombre decidió aplicar su propia “ley del talión” cuando la mujer de las cuatro décadas le dijo no bajaría el volumen de la música.

Con un espíritu tarova y fuera de sí, el sujeto no solo insultó a la dueña de una Toyota Hilux, sino que descargó su furia contra el parabrisas del vehículo, dejándolo sarambikue ante la mirada atónita de los presentes.

Lo más irónico del caso es que el tema que sonaba era “Dime que no”, y parece que el vecino se tomó la letra de forma demasiado literal, respondiendo con un golpe seco al vidrio, según los medios formoseños.

Los efectivos policiales llegaron al lugar tras un llamado al 911, encontrando una escena digna de un vy’a vai que nadie pidió. El atacante, lejos de hacerse el desentendido, reconoció con total desparpajo su autoría, justificando su brote de pochy y furia en que el volumen de las baladas eran simplemente insoportables para sus oídos en pleno horario de descanso.

Tras el bochornoso episodio, ambos terminaron en la comisaría para dejar constancia de que, efectivamente, hay gente que no entiende de límites ni de gustos ajenos. Mientras la Justicia administrativa sigue su curso, la vecina se quedó con un gasto mecánico inesperado y el hombre con una denuncia, demostrando que la convivencia vecinal puede ser un ñemonda a la tranquilidad cuando falta la paciencia.

Sin duda, un suceso pukarã de no ser por los daños materiales, que deja claro que poner a Arjona a todo volumen puede salirte muy caro.

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