Horas de terror: “Por primera vez temí por mi vida” dijo la periodista Karina Cardozo
Karina Cardozo vivió momentos de terror en uno de los centros comerciales más exclusivos del país. Lo que parecía una tarde normal terminó en pánico dentro de un conocido shopping, donde —según denunció— la siguieron durante una hora y se activó un operativo “que nunca pasó en 26 años”.

“Por primera vez temí por mi vida”: el estremecedor relato de Karina Cardozo tras ser seguida durante una hora en un shopping. La periodista Karina Cardozo rompió el silencio luego del angustiante episodio que vivió en un centro comercial, donde —según su testimonio— fue seguida de manera persistente por un hombre durante casi una hora.
Todo comenzó cuando salió de una tienda tras retirar su vestuario. Al ingresar a una cafetería para su merienda habitual, notó que un hombre, bien vestido y de apariencia prolija, se detenía cada vez que ella lo hacía.
“Al principio pensé que era coincidencia. Pero después entendí que no. Se sentó frente a una tienda, a pocos metros de donde yo estaba, y permaneció allí casi una hora observando”, relató.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando decidió retirarse.
“Cuando pagué y me levanté, él se levantó también y vino hacia donde yo estaba. Ahí el mozo se interpuso y avisó a seguridad.”
Se activó entonces el protocolo interno del shopping, movilizando a los cuatro guardias disponibles. Incluso se evaluó sacarla por una salida de emergencia para evitar el cruce.
“Finalmente salimos por la salida habitual escoltada. Pero el terror continuó. Avanzábamos y él avanzaba detrás.”
Según explicó, los guardias no permitieron que el hombre se acercara por temor a que pudiera reaccionar de forma impredecible. Dos de ellos lo interceptaron mientras otro acompañó a la comunicadora hasta su vehículo.
“La seguridad actuó rápido y estuvo muy atenta en todo momento. Después incluso la gerente se comunicó conmigo y me sugirió hacer un parte policial.”
Karina fue contundente al describir lo que sintió.
“Una hora siendo observada y seguida no es poca cosa. Por primera vez temí por mi vida.”
El caso reabre el debate sobre la importancia de no minimizar conductas sospechosas y de activar protocolos ante cualquier señal de alerta. “Escuché mi intuición. Y gracias a Dios, no pasó a mayores”, finalizó.




