En la ciudad de Resistencia, Chaco, Argentina, una mujer de 45 años descubrió que su vecino de 51 no es precisamente un fanático del romance guatemalteco. Durante la sagrada hora de la siesta, momento en que el kirirĩ debería ser ley, la música de Ricardo Arjona retumbaba con tal fuerza que el hombre decidió aplicar su propia “ley del talión” cuando la mujer de las cuatro décadas le dijo no bajaría el volumen de la música.
Con un espíritu tarova y fuera de sí, el sujeto no solo insultó a la dueña de una Toyota Hilux, sino que descargó su furia contra el parabrisas del vehículo, dejándolo sarambikue ante la mirada atónita de los presentes.
Lo más irónico del caso es que el tema que sonaba era “Dime que no”, y parece que el vecino se tomó la letra de forma demasiado literal, respondiendo con un golpe seco al vidrio, según los medios formoseños.
Los efectivos policiales llegaron al lugar tras un llamado al 911, encontrando una escena digna de un vy’a vai que nadie pidió. El atacante, lejos de hacerse el desentendido, reconoció con total desparpajo su autoría, justificando su brote de pochy y furia en que el volumen de las baladas eran simplemente insoportables para sus oídos en pleno horario de descanso.
Tras el bochornoso episodio, ambos terminaron en la comisaría para dejar constancia de que, efectivamente, hay gente que no entiende de límites ni de gustos ajenos. Mientras la Justicia administrativa sigue su curso, la vecina se quedó con un gasto mecánico inesperado y el hombre con una denuncia, demostrando que la convivencia vecinal puede ser un ñemonda a la tranquilidad cuando falta la paciencia.
Sin duda, un suceso pukarã de no ser por los daños materiales, que deja claro que poner a Arjona a todo volumen puede salirte muy caro.